Un tema polémico, sin duda, es la nueva tendencia de los realities de la televisión local. Ahora le toca el turno a Televisa Monterrey con Me quiero enamorar, en el cual se supone Recta –el ex Rey del Rating– encontrará esposa después de su conocido y publicitado divorcio con la cantante grupera Emily.
Todo ha sido morboso desde el principio, sobre todo cuando el jurado se conforma por los ex cuñados de Recta, quienes están más que ansiosos por sacar todos los trapos del conductor a la luz.
Desde un principio se veía venir, aunque sabemos que muchas cosas están truqueadas y se ponen de acuerdo, otras se salen de control como los reclamos de Naty –hermana de Emily– quien a moco tendido acusó al conductor de todas las carencias y sufrimientos de su familia.
Entretenido, sin duda, eso de ver líos ajenos, pero definitivamente no ganamos nada viendo cómo hay problemas en todas las casas y cómo se cuecen habas en todas partes.
Recta aseguró que él tenía ya dos años viviendo separado de su esposa, aunque vivían en la misma casa y aseguró que jamás le fue infiel a su mujer.
“Soy muy especial en ese aspecto, a mí me gusta ser romántico y no tener amores de una sola noche, siempre respeté a mi mujer y mi vida sexual era plena, soy de tener tubo y columpio en mi habitación, pero entre nosotros ya no había nada desde hace mucho”, aseguró.
También le cuestioné la autenticidad de su reality y me asegura que hay dos chicas que se pueden convertir en su mujer sin problema alguno. Ayer, el programa se desarrolló en el mismo tenor.
Las aspirantes al amor de Recta hacen de todo: cantan, bailan, se paran de manos y luchan por ganarse el corazón del conductor. Se los dije, con todo el respeto que me merecen, o son muy valientes o muy brutas o de plano ya les gustó salir en la televisión... Esta televisión –de la cual soy parte– que cada vez entiendo menos.

















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