Sin querer queriendo, vivo una doble vida. No pensé que esto me fuera a suceder, pero así es la vida de un actor: impredecible, volátil y a veces extraña. Estoy feliz con mis dos vidas, ya que a pesar de que son muy diferentes la una de la otra, ambas son divertidas.
Comencemos con la primera, que llamaremos La Burbuja: Pili tranquila, concentrada en sus amistades, su rutina, gimnasio, escribiendo, pagando cuentas y disfrutando de su privacidad. En fin, viviendo dentro de una placentera burbujita de tranquilidad. Esta vida es familiar, segura, cómoda y sin pretensiones.
Ahora les presento a su némesis, la Hollywood Life, la Pili que se une al resto de las millones de actrices intentando “lograrlo” en la capital del entretenimiento. Hollywood Life es la vida de superficialidad, competencia e inseguridades. Aquí es cuando voy a mil audiciones donde me enfrento con un mar de mujeres que, al igual que yo, desean ser la elegida por el director del codiciado trabajo del momento.
A pesar de que valoro ambas vidas, hay veces que balancearlas es tarea difícil. ¡Amo mi vida, pero la realidad es que la mía está compuesta de dos completamente opuestas! Reconozco que por la naturaleza de mi profesión la Hollywood life es inevitable. Pero cuando estoy en ella rompo a carcajadas, pues la burbuja explota y me pregunto: ¿qué hago en esta situación tan clichosa y predecible rodeada de energía y miradas negativas?
¡Es como una comedia de errores! Hay tantas chicas que no te saludan, se miran al espejo 17 veces en un minuto o cortan la cola para ir antes que tú, que no te queda de otra que reírte de semejante situación. De igual modo, cuando estoy muy dentro de la “burbuja”, la Hollywood Life se asoma y me cuestiona: ¿Estas muy cómoda, querida?, ¿no crees que es hora de salir a conocer gente del medio, codearte con los meros meros del entretenimiento, por salir a luchar por alcanzar tu sueño? La unión de las mismas completan mi vida. Me ha tomado tiempo, lágrimas y malos ratos lograr un balance perfecto entre ambas, pero me atrevo a decir que he logrado estar en paz con ellas.
Lograr este balance ha sido fundamental para mi salud mental. Gozo ambos procesos, ya que siempre mantengo presente que la vida es para disfrutarla, para aprender y sobre todo para no tomársela muy en serio. Todos los días aprendo algo increíble de cada una de mis vidas. Con sus defectos y virtudes ambas me llenan de alegría. No las cambiaría por nada.
















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