Atreverse a probar otros sabores es lo que se recomienda para disfrutar de la buena comida.
Y uno de esos placeres degustativos nos los da el vino blanco al que muchos rehúyen porque no han encontrado la forma de combinarlo adecuadamente.
“La mejor manera de empezar es tomarlo como aperitivo antes de comer, esto con el fin de salivar para que vaya abriendo el apetito”, señala el sommelier Alejandro Langlois, quien también agrega que otro factor a tener en cuenta es su acidez natural, ya que es la columna vertebral que sostiene los aromas y sus notas de frescura.
Cabe señalar que hay dos tipos de vino blanco: el que evoca una textura más alta, ideal para acompañar comidas fuertes; y el fresco, aquel que puedes degustar con platillos más sencillos como pescados, ostiones o ceviches.
Así, en tu próxima reunión agasajarás a tus invitados con un blanco de agradable matiz.
La recomendación
- Los de origen mexicano son una buena opción ya que están catalogados como uno de los mejores.
- Puedes iniciar con un Chasselas del Mogor, que es de color amarillo verdoso pálido y por su aroma ligero de frutas cítricas le dará un sabor equilibrado a tu comida.



























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