Ya estábamos en el entendido de que el payaso Platanito, tras su burla irreverente y cruel, estaba completamente arrepentido. En sus disculpas como Sergio Verduzco –el hombre no el personaje–, así se justificó (casi al borde de las lágrimas): “Nunca debí de haber contado ese chiste, pero lo hice, por lo tanto, quiero ofrecer la más amplia disculpa a las personas que han resultado lastimadas, especialmente a las familias, a los padres, a los adolescentes y los niños que siguen a Platanito Show”.

Entre otras tantas cosas prometió que, a partir de ese momento, habría un mejor payaso, que escogería con cuidado sus chistes y dejó muy en claro que él ha donado su trabajo para recaudar fondos y ayudar a niños con problemas del corazón y a la Fundación Michu y Mau (para niños quemados).

Algunos amigos y compañeros del comediante lo defendieron como Adal Ramones quien tuiteó: “Perdonar errores, eso nos acerca más como seres humanos…!!! Y él ha ofrecido disculpas desde el fondo de su corazón. Las Lavanderas también, mediante su cuenta personal, escribieron los siguiente: “Karla Luna y Karla Panini son dos madres de familia y jamás podremos imaginarnos el dolor que viven las familias de estos hechos en Sonora.
Para estas familias, perder a sus hijos de esa forma es un hecho terrible e inolvidable, y deseamos de corazón que Dios los llene de paz en su vida para poder soportar tanto dolor. Nosotras estamos muy tristes con todo esto, sabemos que nuestro amigo Platanito tuvo un gran error”. Al igual pidieron a Dios las ilumninara y les diera prudencia para que a ellas no les pasara nunca algo similar.

Hasta ahí, algunos se rasgaron las vestiduras y lo condenaron a su conveniencia, cuando (creo yo) a los que TAMBIÉN deberíamos pedirles cuentas y renuncias son a los encargados y responsables de esta tragedia. Pero que alguien me explique ¿por qué al grabar su siguiente programa, lo primero que hizo el señor Verduzco fue abrir con otra pésima burla?: “Hoy no voy a contar chistes de guardería, porque el que se quema soy yo”.

No conforme siguió: “¿Chistes de argentinos... ¿sí puedo contar?”, a lo que alguien del staff contestó con ironía: “Pero que no estén muy quemados...”. Yo ya no entendí de qué se trata, una cosa es que el humor del mexicano sea picante y otro que seamos unos idiotas irreverentes.