Ahora resulta que nadie les había advertido del peligro que se corría en el Amazonas, cruzar los Andes y sobrevivir; ver de lejos las Pampas argentinas y respirar profundo con el olor de la libertad. Escalar Machu Picchu y demostrar la grandeza cuando saboreas un gran café colombiano. Fingir una tregua bolivariana y dejar a un lado las locuras de Hugo Chávez para seguir corriendo en esa tan afamada y prestigiosa aventura.
Ahora resulta que nunca ha sido la prioridad vivir esa gesta. Colapsado sí, así me anuncio el día de hoy. Frustrado, pero con justificaciones inexplicables en mis manos para que en 14 años sólo seamos un mina de oro, un signo de pesos, un puño de dinero, una franja comercial y no una potencia deportiva.
Hoy escribo de frente a todos aquellos involucrados en hacer posible la Copa Libertadores para México; ellos tienen la mirada más objetiva y entienden el panorama mejor que yo, a ellos me dirijo para que usen ese poder con el que algún día consiguieron esos boletos de jugar, la mejor competencia de América Latina y que futbolisticamente es la segunda mejor del mundo, para que con ese poder inviten a los dueños de los equipos mexicanos participantes a que entiendan la importancia de este torneo, que les digan que para seguir exprimiendo a esa gallina de los huevos de oro urge un título, que no podemos rechazar y preferir cuando se juntan los destinos el torneo casero encima del internacional, cuando no se ha ganado nada (bueno, sólo la Sudamericana con el Pachuca).
Y que gocen de nuevo de las aventuras que deja el futbol en esa zona, que aprendan de ella y no la vean como un relleno económico. Los recuerdos del Cruz Azul contra el Boca, América y Chivas ante ese mismo equipo son tan especiales en el aficionado como ganar un título casero.
Imagínense si los de La Máquina presumen que no han sido campeones en mil años, pero que llegaron a una final de la Libertadores, lo que será si alguno la gana, el respeto y la importancia que recaería para nuestro deporte y para el club. No entiendo la postura de los últimos años cuando se juega el certamen libertador por excelencia. ¡Bienvenidos, bienvenidos! A esa incongruencia de prioridades deportivas.
EN EL ÁREA CHICA
Lo realizado por Chivas en la Copa Libertadores es de pena ajena. Es el resultado de la soberbia mal lograda por sus pedantes dueños.
Ojalá y El Rebaño levante y que La Máquina haga lo propio para dejar a un lado los pretextos que se hacen presentes de manera cotidiana en el balompié azteca: es que no nos dejaron dormir, es que el árbitro nos acuchilló,es que los equipos brasileños son una potencia, es que se nos cruza la Liguilla, es que la Selección deber ser la prioridad, es que jugamos un clásico, es que no quiero que se lesionen mis jugadores importantes, es que a las grandes televisoras nos les interesa el torneo porque nos les deja dinero; etc, etc, etc.
Llegó el momento de esperanzarnos en ganar el más importante torneo de clubes de este lado del charco: la Copa Libertadores de América.
























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