Cuando se toma una copa, ésta se va directamente al estómago, y si se encuentra vacío, en cinco minutos el alcohol es absorbido por la sangre. Entonces comienza a circular por todo el cuerpo, llega a la cabeza y así es como se empiezan a sentir los efectos, explicó en entrevista el psiquiatra Mario Rogelio Ortiz Jiménez, especialista en Terapia Farmacológica en el Instituto Mexicano para las Adicciones, AC, (IMA).
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, es decir, disminuye las capacidades en el cerebro y en la movilidad de la persona; ello produce que las reacciones sean mucho más lentas; además de que la percepción se reduzca y que haya fatiga y sueño en el bebedor.

Los jóvenes en riesgo
Los adolescentes son el principal foco rojo de este problema; pues un gran número de los que asisten a los centros de diversión salen en estado de ebriedad y se suben al coche sin pensar que pueden causar un fatal accidente, donde no sólo pierden la vida ellos, sino que llegan a afectar a terceros.
El alcoholismo no sólo cobra víctimas en los percances viales, sino que se ha convertido en una adicción que impacta en toda la familia y lacera a la sociedad desde el enfoque sanitario, social y económico. Por lo que es considerado un serio problema de salud pública, subrayó el especialista.
En este mismo contexto la doctora Nayely Jiménez Saab, médico internista del Hospital General Xoco, destacó que aunque es un obstáculo difícil, existen tratamientos para el síndrome de dependencia al alcohol.
Indicó que una vez que el bebedor toma la decisión de rehabilitarse, se realiza una evaluación y se le somete a una desintoxicación. El tratamiento puede incluir medicamentos recetados para prevenir que el paciente recaiga. Asimismo, participará de una consejería individual o de grupo; además, se le ayuda, a desarrollar otras estrategias para enfrentarse a estas situaciones y sentimientos sin incluir alcohol.
A su vez, exhortó a los padres de familia para que tengan mayor cuidado con lo que le permiten a sus hijos. Señaló que el consumo de alcohol, en la mayoría de los casos, empieza promovido por los progenitores.