Ahora todo es casi perfecto, pues han vendido millones de discos, ganado premios Oscar y sus cuentas de banco son cuantiosas, pero casi nadie sabe de su pa­sa­do. Sin embargo, hay algo que todas estas figuras del glamour tienen en común y es la forma aus­tera en la que trabajaron algún día.

Por ejemplo, el gran Johnny Depp; durante una temporada se ganó unos dólares vendiendo bolígrafos a través de llamadas telefónicas.

La cantante Beyoncé, hoy ha vendido millones de discos y tiene hasta su propia fragancia, pero esta artista comenzó barriendo el cabello del suelo del salón de belleza de su madre. Geor­ge Clooney: co­menzó vendiendo seguros.

Ozzy Osbourne: el mito del rock también se ganó el sueldo en un rastro y Tom Cruise, antes de alcanzar la fama, trabajó como repartidor de periódicos.