Las personas que beben agua antes de cada comida, tres veces al día y que hacen dieta, pierden cerca de dos kilos y medio más de peso que los que no aumentan la ingesta del líquido.

Ese es el hallazgo que Brenda Davy, del departamento de Nutrición Humana, Alimentación y Ejercicio del Virginia Tech en Blacksburg (Virginia), dio a conocer esta semana durante la celebración, esta semana en Boston, de la Reunión Anual de la Sociedad Química Americana (ACS, sus siglas en inglés).

En declaraciones a ELMUNDO.es, la especialista dijo que anteriormente se había constatado que quienes bebían agua dejaban de ingerir entre  75 y 90.

El estudio más reciente se realizó entre 48 adultos de entre 55 y 75 años. Se les dividió en dos grupos y se comprobó que, en el transcurso de 12 semanas, las personas que hacen dieta y, además, toman dos vasos de agua antes de cada comida, tres veces al día, pierden alrededor de dos kilos y medio más que los que no aumentan la ingesta del líquido.

Pasado el tiempo del ensayo, los bebedores perdieron alrededor de siete kilos, en comparación con los casi cinco que “se quitaron de encima” los que no bebieron.

Hasta el momento, no había datos científicos para apoyar la experiencia cotidiana de que beber agua ayuda a bajar de peso y se cree que es debido a que el agua  llena el estómago con una sustancia que no tiene aporte calórico y, además, la persona ingiere menos calorías.