El baño de los sábados:
para evitar que las manchas de agua se queden permanentemente en la carrocería de tu coche, así como el polvo o la acidez de algún regalito provisto por los pájaros, es indispensable que tu automóvil sea lavado una vez por semana o cada dos semanas, cuando más. Importante que evites el detergente, ya que puedes dañar la pintura y procura utilizar una franela de algodón y no una jerga.

Aceite:
la única manera eficaz de cuidar de tu coche es cambiar el aceite y el filtro de aceite regularmente. Un motor moderno debe durar al menos 400 mil kilómetros cuando está debidamente atendido. Los fabricantes y las compañías petroleras suelen recomendar su cambio de aceite cada cinco mil kilómetros o después de un viaje largo.

Frenos:
no olvides revisar tus frenos periódicamente. El desgaste de balatas o discos dependerá de la calidad de las mismas como de quien haya usado el automóvil. Alguien que maneja rápido desgastará con mayor velocidad los frenos. Una revisión en cada servicio es lo más recomendable.

Batería:
con un vaso que contenga una mezcla de agua y bicarbonato de sodio, introduce la terminal de la batería y talla con un cepillo de dientes usado. Es indispensable que las terminales estén limpias para que la corriente fluya libremente y tu auto funcione a la perfección.

Evita los charcos:
si el tránsito lo permite, maneja con cuidado alrededor de los grandes charcos. El deslizamiento sobre agua puede ocasionar que pierdas el control y al entrar en aguas profundas es posible que el motor absorba el agua para morir casi definitivamente. El agua es uno de los peores enemigos de tu motor.