México posee una rica tradición en el empleo de plantas medicinales y, de manera particular, el estado de Durango.

Precisamente el 44 % de esa entidad está cubierta por bosques templados de pino-encino, lo cual motivó a un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Durango (IT-Durango) a realizar un estudio, con el fin de promover el aprovechamiento del encino (Quercus resinosa) como fuente de productos no sólo maderables, sino también bioquímicos.

En este sentido, la doctora Nuria Elizabeth Rocha Guzmán, integrante del grupo de investigación del Área de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos del IT-Durango, reveló que el encino presenta gran valor fitoquímico debido a los metabolitos secundarios que produce, y de manera particular los llamados polifenoles, ya que exhiben actividades del tipo antioxidante, antimutagénica y anticarcinogénica (relacionados con la inhibición del desarrollo de cáncer).

Estos compuestos se encuentran de manera natural en hojas, corteza y semillas de árboles de encino, lo que significa que no interfieren con el aprovechamiento de la madera.
Para facilitar su comercialización y la forma de consumo del encino por parte de la población, los investigadores del IT-Durango sugieren su consumo en forma de infusión.

También señaló, que el té de algunas especies de encino puede considerarse como complementario en terapias contra el cáncer al mismo nivel que algunos productos que se encuentran en el mercado, ya que contiene compuestos como la catequina, epicatequina, ácido gálico, quercetina, naringina y naringenina, entre otros muchos a los que se le han atribuido propiedades benéficas al organismo, relacionadas con la prevención de enfermedades crónico-degenerativas como cáncer o diabetes. (Con información de Agencia ID).