Aunque de entrada no sepas quién es su propietario y creador, lo vas a adivinar de volada.

El actor Diego Luna se lanzó como empresario, para abrir este local con lo mejor de dos mundos: el ambiente y tradición de las viejas cantinas del Centro Histórico y los toques kitsch con modernidad, es decir, decoración barata con imágenes de la lucha libre tradicional, carteles de toros, mesas de madera, alcancías, y monitos de plástico, todo bien armonizado.

Lo mejor de este lugar es sin duda su comida. Desde que leas la carta, te pondrás de buen humor al ver cómo se describen los platillos.

Las quesadillas de setas con jamaica son una verdadera delicia, los tacos de arrachera no te los puedes perder, incluso los frijoles con totopos tienen su en­canto, y si con ello te tomas una de sus bebidas especiales mezcladas con cerveza y otros licores, ya la hiciste. La bipolar es un lugar ideal desde la comida hasta la fiesta nocturna que se arma en su segundo piso a partir de las 10 de la noche.