Decidir dónde pasar la luna de miel, luego de un año entero de planear la boda, puede resultar una decisión complicada, sobre todo si tiene en mente vivir una experiencia inolvidable.
Después de los desacuerdos por la lista de invitados, conseguir los mejores precios para el banquete y lidiar con los imponderables de la fiesta, seguramente necesitará una luna de miel relajante, que le permita ver con ojos de amor su nueva vida en pareja, al menos durante una semana...
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Isla Mauricio
En el Océano Ín­dico, la isla Mauricio es el clásico destino lunamielero, con palmeras que bailan con el viento, a lo largo de las playas de blanca arena.
Los hoteles están diseñados aquí para las lunas de miel, por lo que gozará de privacidad y seguridad.
En esta isla hay muchos lugares naturales e históricos para visitar, aunque si, después de la noche de bodas todavía quiere un poco de acción, puede tomar un avión a la isla francesa de Reunión.
La ínsula se encuentra un volcán vivo y tres enormes cráteres. También se puede también disfrutar de una agradable caminata por el mercado, los plantíos de vainilla y geranios o, bien, esnorquelear para apreciarlas ballenas manchadas en la costa.
Los Cayos
Cerca de Miami, una franja de pequeñas islas ofrece una cálida bienvenida y un agradable espíritu como traído de Sudamérica, con todo y las impresionantes puestas de sol y el ambiente festivo propio del Caribe.
En este lugar se pueden encontrar precios accesibles, además de disfrutar actividades para relajarse como ir de pesca al estilo Hemin­g­way, visitando la ciudad de Key West e ir de paseo en bicicleta.
Puede aprender a bucear, y explorar la línea de arrecifes artificiales creados con naufragios desde Key Largo hasta Key West, rica en su vida marina y perfectos para practicar el buceo.
Cuando se canse de la tranquilidad, puede visitar Miami y recorrer los edificios art deco a lo largo de Ocean Drive y Washington Avenue; asaltar las tiendas de moda o, simplemente, pasar el tiempo viendo gente en la playa o en una terraza.
Por las noches se puede disfrutar de un coctel en el techo del hotel Gansevoort, uno de los establecimientos de diseño de moda, o disfrutar de un atardecer en la terraza del Mondrian, al oeste de la costa.
Mozambique
Hoy en día, los viajeros conocedores, antes de buscar el tradicional safari por Sudáfrica, pasan unos días de relajación en las playas blancas de Mozam­bique.
Después podrá iniciar el safari en Sudáfrica, en el que además de disfrutar de la caza fotográfica de jirafas, leones, hienas y elefantes, ayudará a la conservación de la vida silvestre.
Una romántica opción es el campamento Kirkman, en la reserva de Sabi Sands, donde las cabañas para los visitantes están directamente en el campo, por lo que siempre cabe la posibilidad de observar a un elefante tirando un árbol frente a su ventana o recibir la visita, en la terraza, de traviesos monos.