Un hombre de Rockford, Michigan, salvó la vida gracias a que su perro le comió el pulgar, informa la página de la televisora local, Wood TV.

Jerry Douthett tenía una infección en el dedo pulgar de su pie, pero se había rehusado a tratarla. Su esposa, Rosie le había pedido desde hacía un mes que fuera al médico, pero él se  negaba. Tampoco sabía que era diabético.

Hace unas dos semanas, la pareja salió a celebrar que ella por fin había obtenido la ciudadanía americana. Después de cinco o seis cervezas, la pareja siguió con unas margaritas de 32 onzas, así que el trago sedó a Douthett, quien ya en casa se quedó dormido, sólo para despertar manchado de sangre y con Kiko, su perro, a un lado.

Tras el susto, el hombre corrió al baño para enjuagar la sangre y sólo entonces descubrió que ya no tenía dedo.

Para  Douthett, Kiko es un héroe, pues dice que se comió la mayor parte de la infección y que lo más probable es que él jamás hubiese ido al médico, y como tampoco sabía que era diabético, la infección habría tenido un desenlace fatal.

“Tal vez pensó que no era parte del cuerpo de Jerry”, dice la esposa. “Pudo haber pensado (el perro) que era un animal muerto lo que había sobre la cama. Pero mordió la parte infectada y supo exactamente dónde detenerse, lo que es fantástico”.

Kiko sigue con la familia, pero bajo vigilancia de las autoridades para asegurarse de que no sea una verdadera amenaza.