En los países en desarrollo, el acceso a las incubadoras para bebés prematuros es muy limitado debido al costo (cada una cuesta 20 mil dólares) y a la distancia que se debe recorrer para acceder a una.
Millones de niños prematuros mueren cada año.
Jane Chen muestra un invento que permitiría mantener calientes a estos bebés, una incubadora con un diseño que es seguro, portátil, de bajo costo y salva vidas.
Funciona con una sustancia muy parecida a la cera que se derrite a la temperatura del cuerpo humano (37 grados Celcius). Se derrite al introducirla al agua caliente y mantiene el calor durante cuatro a seis horas seguidas.
El precio de cada incubadora sería de 25 dólares, y esperan, en los próximos años, salvar un millón de vidas. Pero además, permitiría reducir el crecimiento de la población, pues los investigadores afirman que a entre menor es la mortalidad infantil, el crecimiento poblacional también es menor.

























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