Por Germán Chávez

Para este fin de semana, el valle de Tehuacán, en Puebla, resguarda entre sus manantiales subterráneos restos paleontológicos, ar­queológicos e históricos. Un atractivo turístico interesante, pero, sobre todo, diferente.

En las profundidades de la planicie se conservan fósiles marinos, salinas prehispánicas y manantiales de aguas consideradas como medicinales.

Este sábado y domingo puede recorrer estos caminos contrastantes. Mientras la superficie del valle es seca, con flora y fauna propia de esas condiciones, en sus entrañas se puede encontrar una red de obras hidráulicas subterráneas, conocidas co­mo galerías filtrantes, y reservas naturales que ha­cen de este lugar un destino muy especial.

Guía
El Instituto Nacional de Antropología e Historia organiza, el sábado y domingo, una visita guiada por este extraño valle de Puebla, conocido también por las especies endémicas que han sido poco afectadas gracias a la reducida intervención del hombre en el ecosistema.

En el recorrido se podrán conocer algunos de los as­pectos de esta región, visitando sitios como las galerías filtrantes en San Gabriel Chilac, las Salinas Prehis­pánicas en Zapotitlán Salinas, un fragmento de la reserva de la biósfera en el jar­dín botánico de Cui­catlán y la ciudad de Tehuacán.