Realizar una visita al especialista de los ojos se tendría que convertir en un hábito, como lo es ir al ginecólogo o el dentista; y de manera muy especial si se tiene más de 40 años o si se padece diabetes, hipertensión arterial y ocular.

Pero, la población en riesgo de tener glaucoma no se reduce sólo a los mencionados, también se cuentan las personas con miopía de más de cinco dioptrías, aquellas con cirugía o traumatismo en ojos; así como quienes tienen antecedentes de la enfermedad en su familia.

Este padecimiento genera daño en el nervio óptico, acompañado de una pérdida lenta, pero progresiva del campo visual y con frecuencia se asocia a la presión intraocular elevada (PIO). Además, impacta en la salud física y mental de los pacientes. Asimismo, algunas actividades cotidianas como caminar o manejar se complican para los pacientes, afectando su calidad de vida.

Los síntomas son prácticamente imperceptibles: visión borrosa, dolor de ojos y de cabeza, náuseas y vómito, la aparición de halos color arcoíris alrededor de las luces brillantes y pérdida repentina de la visión. Ante ello se debe ir a una consulta preventiva.

Control y atención:

  1. Realizar un examen ocular, incluyendo la evaluación del nervio óptico y de acción del campo visual.
  2. Conocer la presión ocular o intraocular. El rango normal es de 10 a 20 mm de mercurio.
  3. Dieta rica en antioxidantes naturales, como frutas y verduras frescas.
  4. Ejercicio cardiovascular.
  5. Dejar de fumar.

Estudios
Realizado entre quienes tienen glaucoma.
63% tienen riesgo de sufrir depresión.
35% están en riesgo de sufrir depresión.