La compleja y espléndida red de la tecnología interior. Tecnología orgánica viva.
En estos tiempos de cambios inminentes resulta especialmente prioritario que los humanos volteemos la vista hacia un panorama nuevo, cuyo punto de partida es la apertura del corazón. Ahora –con mayor énfasis– escuchamos en muchos contextos una frase que, hasta cierto punto, puede volcarse en una espiritualidad comercial: “Abrir el corazón”; aunque su repetición la ha abaratado, su significado sigue mereciendo el mismo nivel de impacto profundo.
Al hablar de abrir el corazón nos referimos no sólo a un estado de ánimo o a una forma positiva de pensamiento (que malentendida se convierte en una exasperación que niega la riqueza total de la vida), sino a un completo portal al poder transformador del amor y del acceso a la tecnología orgánica de la naturaleza humana.
Abrir el corazón implica un largo proceso de limpieza de las nebulosidades que estorban a nuestra conciencia, para contemplarse como un todo unificado con la vida. Sin embargo, existen puentes sencillos que pueden conectarnos con las claves que abren nuestro corazón.
Para dar una prueba de esto basta con remitirnos a un momento de nuestra vida en donde hemos pasa-do por una prueba suprema: la muerte de un ser amado, un divorcio, el diagnóstico de una enfermedad, etc.
Es en esos instantes cuando la existencia nos da la oportunidad de tocar los basamentos de nuestro corazón y podemos observar con mu-cha claridad cómo las cosas irrelevantes se revelan y –al igual que las plantas buscan la luz– tratamos de hallar el amor en cualquiera de sus fuentes.
Éstas son formas duras de buscar el amor; son extremos de nuestra conciencia para abrir el corazón, aunque sea por un tiempo.
Pero podemos hacerlo voluntariamente, aprovechando las oleadas de caos aparente que vemos por todos lados adelantándonos al proceso.
Te propongo un planteamiento sencillo, pregúntate: si estuvieras ante la corte del Universo, ¿cómo justificarías que la vida en la tierra vale la pena para permitirle seguir existiendo? Tal vez evoques la sonrisa de tus hijos, las parejas que se aman, las obras de arte y todos los momentos que roban el aliento.
Esa chispa eléctrica que se siente en el corazón es la llave al magma de oro transformador que llevamos dentro.
Hoy te invito a dedicarle sólo unos minutos del día a generar esta sensación y abrir esta puerta. No es una metáfora. Es un acto poderoso.
Es la entrada al centro de comando desde donde podemos sanar a nuestro mundo.
<N> Los espero diariamente desde las 6 de la mañana hasta la 1 de la tarde en el programa Toño Esquinca y la Muchedumbre, en Alfa 91.3 FM











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