El bullyng es en idioma inglés la palabra para nombrar al abuso que un fuerte ejerce sobre un débil.

En la primaria se ha identificado este tipo de conducta en la que, dentro de un salón de clase o en la hora del recreo, un alumno con fortaleza física superior al promedio, ejerce violencia contra otro más débil físicamente. Esta conducta es apoyada por un grupo de compañeros, amigos y admiradores del fuerte .

Si bien la violencia a la que se refiere el bullyng es física, se golpea amenaza y violenta al indefenso, en la universidad podemos hablar que también existe una conducta equiparable, en algunos estudiantes, de manera independiente al género y muchas veces asociada a la clase social o la apariencia de los alumnos.

Entre los universitarios, rara es la ocasión en que los alum­nos llegan a los golpes; una violencia a veces más da­ñi­na y dolorosa que la física es menospreciar, burlarse de al­guien por su origen social o su apariencia, violencia verbal o bien la exclusión de la persona diferente o débil del grupo dominante. Este tipo de conducta es independiente al tipo de universidad de que se trate, se ejerce coacción social, contra el “supuestamente” diferente, conducta que es admirada.

En las oficinas o centros de trabajo conocemos también de una conducta semejante que un grupo o una persona se dedican como se dice a “hacerle la vida imposible al otro u otros”, también festejado por algunos, violencia semejante a las que he mencionado que ejerce el fuerte contra el débil.

¿Qué sucede en el ámbito de los negocios o en el ámbito social?, se reproduce esa conducta; en las relaciones de negocios es una verdadera carnicería la llamada “competencia”, que, según esto, es sana y sale ganando el público, ya que de las empresas en pugna, la más débil saldrá del mercado; se supone que el público festeja la caída del endeble igual que en los ejem-plos citados, en el mundo social se crean grupos que “luchan”, que representan intereses económicos encontrados y en donde también los fuertes, económicamente hablando, ejercen agresión contra los débiles.

Esta conducta bulling en la que el fuerte aprovecha de su fuerza –sea por su fortaleza física, psicológica o económica– es una condición inherente a los seres humanos o la podemos atribuir a la vida en sociedad y la presión que se produce en la convivencia de la misma forma que en la vida animal o en la vegetal, en donde el fuerte se impone al débil en la lucha por los mejores recursos y la supervivencia.

En el recuento de nuestra vida social, como especie, contamos con algunos ejemplos contrarios a este estado constante de lucha, en los que la razón se ha impuesto a la fuerza y otros en los que se ha demostrado, como es el caso de la vida en comunidad, que la unión y la convivencia en paz y tole­rancia han derrotado los peores augurios de gue­rra. ¿Será posible que ante las adversidades y amenazas que se ciernen contra la hu­manidad, empezar a utilizar la razón y los sentimientos para portarnos de una forma más humana y menos animal?