Se preguntarán cómo es que viene a cuento el título del presente artículo, pues hoy se enterarán que con un poco de práctica podrán detectar cómo sus chicas pueden o podrían reaccionar al saberse “engañadas” por ustedes o viceversa.
Lo anterior, con base en aventurillas simples sin entrar a infidelidades serias, donde lo sentimental juega un papel fuerte en este triángulo, o quizá, ¡cuarteto amoroso! ¿Verdad?
Comencemos por esas mujeres que ocupan un elevado ranking en esta clasificación, y las denominaremos “cabronas”, y esto lo dice todo, porque basta con que descubran algún detallito en la rutina de sus maridos para que éstos salgan casi catapultados por una ventana de la casa, seguidos por sus pertenencias. ¡Y aguas!, porque seguramente vendrá la justicia vengadora, la cual se encargará de cobrar tal osadía dejándolo desplumado y arrepentido de haber jugado al galán.
Las siguientes son chicas que a pesar de advertir uno o varios resbalones de sus maridos, prefieren callar a sabiendas de que cualquier reclamo podría terminar con la vida holgada que le permite echar “chisme” de su desfortunio al lado de una taza de café, mientras su peinadora escucha con atención saboreándose la espléndida propina que recibirá por confidente.
Otro segmento actúa con inteligencia, saben cómo y cuándo usar sus dotes chantajistas, en combinación de su exquisito manejo en lo que a la psicología inversa se refiere… ¡Sí!, así como lo escuchan… apenas y ustedes lleguen a casa con olor a incienso de otro hogar y se encontrarán con la esposa abnegada y condescendiente que con una rica y calentita cena los hará sentirse chinches por no valorar a la esposa que los espera con todo el amor. El resultado… camioneta nueva, paquete de verano a Canadá y todo lo que el dinero pudiese comprar.
Por último, clasificando, quizá en menor cantidad, encontraremos a las mujeres analíticas; ellas, por lo regular, se saben la hembra “alfa de la manada”, están conscientes de que jamás serán reemplazadas, sienten y son capaces de controlar los tres estatus anteriores en la clasificación, no se les va una, detectan desde un perfume finísimo, hasta de una fragancia de contratipo con aroma a chabacanos y guayabas… así saben la mesura de su rival en cuestión y el grado de peligrosidad de la misma. Se saben también atractivas y no dudarán en pagar con la misma moneda a su descubierto Don Juan pintándole el cuernito con la mayor de las discreciones.
Conocen y dominan la situación y difícilmente tirarán por la borda un matrimonio y un hogar construido con esfuerzo y que, sin lugar a dudas, será el refugio de ambos al llegar a la edad de oro. ¡Claro! ¡Cada quien con su “guardadito” se dormirá como angelito!


















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