En Cataluña defienden la vida animal, pero aquí la empresa M.A.C. lucra con la muerte de mujeres y promover una línea de cosméticos. Para los periodistas, hay buenas noticias.

Los parlamentarios de Cataluña, en España, dan muestras de que sí se puede ser político y al mismo tiempo civilizado. (Allá, obviamente, porque aquí parecen ser términos contradictorios y excluyentes). En una votación histórica, decidieron prohibir las masacres denominadas “corridas de toros”, en las que tal y como pasaba en el circo romano, una turba furibunda goza con el sufrimien­to de un pobre animal que no se mete con nadie. Qué bueno que prohíban estas barbaridades eufe­místicamente llamadas “fiesta”. Qué fiesta tan extra­ña. Casi siempre termina con un velorio y todos los invitados, menos el toro, salen felices de ahí.

Periodismo extremo. En México ser periodista es de “alto riesgo”, al grado que en Ciudad Juárez ya no los quieren asegurar. Pero como los comunicadores tenemos la obligación de seguir haciendo denuncia social, independientemente de los riesgos, amenazas o mentadas, se aplaude el convenio que firmó la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión, presidida por nuestro compañero Leopoldo Mendívil, con el Seguro Popular, para que se garantice el acceso a servicios de salud. Es una buena noticia en un país en que informar parece ser deporte extremo.

Cosméticos necrófilos. Para ser imbécil no se estudia. Un caso claro es el de la empresa de cosméticos M.A.C. y Estée Lauder que quiso lanzar su línea inspirada en la tragedia de las “muertas de Juárez”. Si se querían hacer los graciosos, mejor hubieran contratado a La Chupitos de modelo. Lograron lo que querían: que se hable de ellos. ¿De verdad la mercadotecnia puede llegar a estos niveles de indignidad? A ver si no resulta peor y les boicotean sus marcas. Es lo menos que se merecen estos carroñeros.