Donde todo sea mejor, futbolistas jugando a tope y directivos de corazón.
Promotores avalados por FIFA, comentaristas sin temor, aficionados más exigentes y partidos con mucho gol…

Imagínese que tuviéramos un futbol competitivo, espectacular, regular, sin tantos intereses económicos, comerciales y hasta políticos. Con mejores estadios e instalaciones. Donde las transacciones fueran transparentes, con promotores y técnicos honestos, que no inflaran los traspasos.

Un futbol en el cual los Estados no metieran dinero y en el que trataran mejor a los futbolistas, cortando de tajo el indigno draft y el pacto de caballeros. Seguro los jugadores rendirían más en el campo y los juegos serían más espectaculares. La liga tendría más partidos como de Liguilla y no nos chutaríamos algo llamado Interliga, que es sólo para abultar todavía más los bolsillos de algunos.   

Soñemos con un futbol en el que los aficionados estemos encima de nuestros equipos, sobre todo cuando jueguen mal y que los jugadores se sientan fatal, como para ni salir de antro la misma noche en que perdieron, no se vayan a encontrar a un aficionado malacopa que los encare. Y es que todo está mal desde las cúpulas, tenemos un deporte en general, con un marketing de risa, anquilosado, politizado y burocratizado, lleno de intereses y beneficios para unos cuantos, dejando de lado a los protagonistas.

Esto es difícil que cambie y esperemos que nuestros ojos puedan ver algún día, una reestructuración desde la raíz. Por eso en este 2010, pensemos positivo, en un mundo de caramelo futbolístico, donde todo mejore. Donde la Selección, no sólo pase a un quinto partido, sino que llegue a semifinales. Donde sea más importante para los directivos lo deportivo que lo económico. Donde el balón ruede a favor del aficionado y del futbolista. Donde tengamos juegos de ensueño y jugadores modelo o tan sólo uno, tipo Iniesta, Ibrahimovic, Messi o Xavi, todos ellos cracks, dentro y fuera de la cancha. Soñemos pues, total, soñar no cuesta nada.