¿Cuánto le debo, doctor? Primer Acto.

Esta es la última entrega de la trilogía empidemio… enpidenmio… epidempico… e-pi-de-mio-ló-gi-ca (Gordillo dixit) que les trajimos en las semanas recientes. Y es que las enfermedades políticas que nos aquejan son tantas y tan variadas que se reinventan y mutan todos los días, todas las horas, a cada minuto. Aquí las que están pendientes (de las cientos más) y que hasta el momento no parecen tener cura en NUESTRO país:

VIDH, Virus de la Indiferencia a los Derechos Humanos: Asolados nos tiene esta epidemia que se replica en el país donde fuerzas de la Policía Federal y el Ejército mexicano son acusados de violar las garantías individuales de las “víctimas colaterales” en medio de la lucha (guerrita, pues) contra la delincuencia mejor organizada. No son verdugos, dijo el comandante de la Cuarta Región Militar, Guillermo Moreno Serrano, sino que nomás responden a las agresiones de la delincuencia organizada.

“No ultimamos, aunque”, aquí viene lo bueno, digo yo, “son momentos mucho muy difíciles y de mucha adrenalina (los enfrentamientos con criminales)”. Supongo que sí, lo malo es que entre las patas se llevan la vida de niños, jóvenes, madres y padres inocentes en hechos que quedan impunes, sin claridad, sin juicio civil. Por cierto, de esto hablaron muy poco en los Monólogos por la Seguridad o Choros por la Seguridad o como usted guste y mande llamarlos que organizó el Gobierno federal. “¡Chínchale!”, diría mi abuela.

Diabetes Juvenil: Generalmente se presenta en los 14.9 millones de jóvenes en México que se encuentran en situación de pobreza. El Estado mexicano no produce insulina educativa o laboral y, por lo tanto, se acumula la glucosa de la indiferencia en la sangre, ocasionando daños a diversos órganos, ejemplo: los jóvenes deciden operar para los órganos delincuenciales, saturan las arterias con olvido y producen la muerte de un país ávido de su capacidad, fuerza e inteligencia juvenil. Los daños son irreversibles.

En el proscenio. “All you need is AMLOVE”… se oye en 125 municipios mexiquenses donde Rigo, perdón, AMLO, estará en los siguientes días alborotando la cuna de Enrique Peña Nieto para intentar estar “mejor pojjjjijionado rumbo al doj mil doje”.