Síntoma social que debe captar nuestra especial atención.
Merece toda la importancia ahondar en el punto focal de la apatía, pues es ésta un muy preciso sistema de alarma de lo que ocurre en las entrañas de la sociedad. La falta de interés por actividades culturales, recreativas, científicas y humanitarias está reflejando enfermedades en las raíces del sustento social, es decir, en la familia, y hablar de la familia es hablar de los individuos.
¿Qué está ocurriendo en las personas? Creo que es una muy buena pregunta para cada uno, pero también para nuestras autoridades. El enfoque se encuentra puesto en el lugar equivocado: dar paliativos a las consecuencias.
Muchos asuntos sociales nos han rebasado, pero ¿no será porque debemos abordar primero lo primero? Es decir, la creación indiscriminada de espacios comerciales que restan lugar a las áreas verdes, los campos recreativos, las bibliotecas públicas, deportivos, a los escenarios artísticos, etc.; es un veneno que tarde o temprano tiene su efecto y lo estamos viviendo ahora.
No es de sorprender que tengamos oleajes de seres que acercándose cada vez más a los actos delictivos y de mera supervivencia, muestren tanto desinterés por desa-rrollar sus potenciales y en extensión contribuir creativamente a través de sus vocaciones. Si no se brindan todas estas ofertas, ¿cómo es que alguien puede descubrir su vocación, desarrollar un talento, anhelar, soñar, amar?
Y si no existen estos impulsores del entusiasmo, entonces es muy probable que prevalezcamos sólo en el ámbito de la supervivencia y que se siga generando un caldo de cultivo para las enfermedades ocasiona-das por el estrés, la depresión, la compulsión y otras muchas más derivadas de la pérdida del sentido de la existencia por no tener los motores que impulsen las capacidades positivas de todo ser humano.
No es construyendo más cárceles, ni más fuerzas policiacas ni más mecanismos correctivos —y mucho menos más centros comerciales indiscriminadamente— que sanearemos la sociedad, sino poniendo atención al verdadero origen de lo que después se convierte en una imparable bola de nieve.
Los espero diariamente desde las 6 de la mañana hasta la 1 de la tarde en el programa Toño Esquinca y la Muchedumbre, en Alfa 91.3 FM.




















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