¿Y quién dijo que un rayo no cae dos veces en el mismo sitio? Jimena Navarrete, de 22 años, dió el segundo título para México en Miss Universo, una morena tapatía que parece salida de un cuadro de Diego Rivera.

Bella, natural y de un cuerpo armonioso, que aunque fue muy criticada en la etapa de preguntas, obtuvo 8.9, la mejor calificación, en la etapa de vestido de noche y el segundo lugar, después de la jamaicana, en traje de baño con un 9.4.

Increíble y maravillosa la reacción de cientos de mexicanos que se dieron cita en el Mandalay Bay and Resort de las Vegas, quienes vitoreaban a la hermosa mexicana, que con una impecable pasarela, se llevó la corona peleada por más de 80 países.

Qué bien se siente ganar algo para este lastimado país. Y que lo gane una mujer. Ya hasta había olvidado ese furor y esa adrenalina de enorgullecerte de un logro por y para México, y es que en estas épocas de dolor e inseguridad, esto resulta más que un simple y vano concurso de belleza. ¡Esto es una auténtica buena noticia y una razón para sentirte orgullosa de ser mexicana!

Lupita Jones ha sido muy criticada, algunos aseguran que ella quería ser la ÚNICA, pero yo que la considero mi amiga y mentora, la conozco ya desde hace varios años y me consta el esfuerzo, dedicación, cariño, entrega, empeño y trabajo que hay detrás de esto.

La directora de Nuestra Belleza era capaz de todo con tal de demostrar que su trabajo daba frutos y alguna vez me dijo: “El día que yo traiga la corona para mi país de nuevo, entonces sí seré la ÚNICA, pues quedaré en la historia como la mujer que trajo dos títulos internacionales para nuestra nación”. Ésa era su visión y ahora es una realidad que la ha ayudado a callar millones de especulaciones.

Lo que sí no soporto y me indigna es la gente negativa que asegura, como quien dice que la vaca da leche, que la corona fue por el Bicentenario de la Independencia o porque era necesario “darnos” el triunfo para limpiar nuestra imagen violenta al mundo, lo que le pasó a Lupita cuando gano hace 19 años en el mismo lugar y todos apuntaron al TLC como el verdadero motivo.

¿Por qué no nos creemos merecedores de un título mundial? Por qué buscarle una justificación tan tonta a algo que ganamos a pulso con el esfuerzo de muchos años y preparación de la organización. Tan simple, si ésas fueran las razones, habría que dar coronas por montones a países como Colombia, con una reputación que reparar, ¿no creen?