Los Topos mexicanos se afirman como representantes prestigiados de nuestro país. Después de las tareas de rescate que hicieron en Haití por el terrible terremoto del pasado mes de enero, ahora se alistan a auxiliar a los chilenos en desgracia
Algunos de ellos se desplazaron con sus propios medios y otros más están a la espera de los vuelos a Santiago. Estos mexicanos ejemplares con espíritu de tigres son auténticos ciudadanos del mundo, orgullo nuestro y consuelo de los necesitados en desgracia. Nuestra admiración para ellos y nuestra solidaridad con Chile.
Quién sabe quién será el aprovechado buitre oportunista que ahora despliega mantas en Periférico Norte, en Naucalpan, dando las gracias al señor Gobernador, por haber hecho el Viaducto elevado que finalmente no da servicio a los pobres.
Si no tiene para pagar el peaje, siga yéndose por abajo, aunque el tráfico esté peor que antes, sobre todo en la salida Echegaray–Lomas Verdes. Se sospecha que detrás de las barberas mantas están varias flores: ¿Rosas?, ¿azucenas?, quién sabe. Tal vez sólo vean pasar el tráfico inmovilizadas en sus asfaltadas macetas palaciegas y ni usen el dichoso Viaducto.
A ver con qué sale la alta jerarquía católica para defender al repudiado padre Maciel, a quien hasta sus propios hijos acusan de pederasta y violador. Lo más probable es que los jerarcas del clero no digan nada y se queden callados como ratoncitos, porque están demasiado ocupados enseñando a la gente a vivir en santidad, como ya se ve en el caso del aborto y las bodas gays.
Y luego se dicen preocupados porque otras religiones estén ganando adeptos en México. Pero obvio, si estos señores se encargan de ser tapaderas de delincuentes, le dan al traste a la admirable y encomiable labor pastoral de los miles de curas de modestas parroquias, monjas y demás que verdaderamente se preocupan por su grey. Cualquier parecido con la familia Borgia, ¿será casualidad?












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