El documento firmado por los dirigentes del PRI y el PAN es la muestra más pura de la baja calidad de nuestros políticos

De entrada, como no confían entre ellos, tuvieron que recurrir a un contrato y, para darle valía, estamparon sus rúbricas. Por cierto, ambos se fallaron: hoy se mientan la madre desde la tribuna máxima de la nación.

El contenido del penoso acuerdo también explica cómo se reparten las plazas, cómo se dividen el territorio y el dinero. Es decir, se comprueba que los votos se pesan y no se cuentan.

Más allá de lo chafa que son nuestros hacedores de leyes –y al mismo tiempo presidentes de partidos–, el papel que escondieron por meses y que negaban, explica perfectamente que negocian los estados, y los procesos electorales son pura faramalla.

Después de conocer el contenido del convenio entre Paredes y Nava, para qué salir a votar. Para qué tener una credencial con fotografía, si el resultado de los comicios no depende de nuestro sufragio, sino de los tratos que hacen los dueños del poder.

La democracia es un gran sistema de Gobierno y leer en los libros sus beneficios, nos obliga a seguir luchando para conquistarla, pero no nos engañemos: todo es una farsa.
Mientras en México allá arriba se repartan el pastel y los gobernados no podamos escoger a nuestras autoridades, la brecha entre ricos y pobres seguirá creciendo, la injusticia social continuará y la impunidad campeará, como hasta ahora.

Somos testigos, respetados lectores de Publimetro, del más asqueroso ejemplo de cómo le valemos sorbete a nuestra clase gobernante. Todavía si se repartieran gubernaturas, alcaldías y las curules a cambio de reformas que transformaran la vida de millones de seres humanos, podríamos decir que qué bueno que negocian.

Pero no, sus acuerdos son para no perder posiciones y llevar agua a su molino.

Insistimos, su voto y el mío no cuenta ni lo cuentan. En México, que nadie se engañe, las votaciones son un montaje para legitimar los acuerdos y negociaciones de nuestra devaluada, pero muy adinerada, clase política.

¿Usted saldrá a votar en el próximo proceso electoral?
Yo también lo voy a pensar muchísimo, después de que ya conozco cómo se manejan las cosas en mi dolido país.