Si ya de por sí son muy pocos los hombres solteros, heterosexuales y valiosos en esta época, ésos, los muy pocos que quedan, ya no quieren compromiso de pareja, simplemente se dedican a salir con varias; tal vez las más guapas. ¡Pero de compromiso ni hablemos!
Son muchos los factores que obligan a los hombres a no comprometerse y a tenerle miedo al matrimonio, entre muchos, el más latente, es la multiplicidad de divorcios con una irremediable carga no sólo emocional, sino económica, por lo cual los hombres prefieren las relaciones temporales.
Y por “unas muchas” pagan los platos rotos otras tantas. ¡Sí! Las chicas de hoy ya no tienen llenadera, a pesar de su muy cacaraqueada liberación femenina que dizque (en algunos casos) viven ahora de manera tan independiente que no buscan proveedores, sino más bien una relación estable.
Y bueno, esta situación ha obligado a que muchos hombres prefieran instalarse en el término de conquistadores múltiples y salir con cuanta fémina se encuentren al paso, para no involucrarse con una sola, tal vez para no enamorarse o, quizá, porque ya se acostumbraron a su soledad y no desean compartir su vida con nadie más.
Pero estos hombres, al final de cuentas, amargan su vida, se sumen en la más triste de las soledades, y sienten un enorme vacío en su alma.
¿Egoísta? Tal vez. ¿Miedo a perder su autonomía o su libertad? También, pero al final de cuentas y conforme les avanza la vida, se dan cuenta de que no hicieron nada por su felicidad, más que sumar un gran número de mujeres en su haber y frivolidades.
¿Y el resultado? Hombres con huecos emocionales, caídos en drogas y alcoholismo, insatisfechos, pero, sobre todo, ¡huecos!
Y son hombres que lamentablemente nunca crecen y mucho menos madurarán.











/templates/img/global/5-col-line.jpg)




