Día Internacional de la Mujer o de las Mujeres. Primer acto.

¿Cómo llega México? Sólo tres muestras:

*Amnistía Internacional ha nombrado a las indígenas Alberta Alcántara y Teresa González presas de conciencia. Son acusadas injustamente de secuestrar a seis AFIs.

*Veinticinco angelitas muertas en la ABC: María Millán, Andrea Figueroa, Emilia Fraijo, Valeria Muñoz, Sofía Martínez, Fátima Moreno, Dafne Blanco, Nahomi Madrid, Dense Figueroa, Lucía Carrillo, Jazmín Tapia, Camila Fuentes, Ana Acosta, Monserrat Granados, Pauleth Coro-nado, Ariadna Aragón, María Miranda, Yoselín Tamayo, Marian Hugues, Nayeli González, Ximena Yanes, Yeseli Baceli, Ximena Álvarez, Daniela Reyes y Emily Cevallos. Menores de tres años. ¿Y la justicia?

*El Congreso de la Unión está hecho un templo a Santa Juana. Diputadas electas, dejan su curul al suplente que era el verdadero gallo. Son las Juanitas que pululan. Las mujeres que simulan.

Tres muestras que traje a cuenta para el contraste. Suspiros. Ya estuvo, ¿no?

Compromiso con Lisístrata. Segundo acto.

¿Queremos seguir paralizados en la humillación, la injusticia y la desigualdad? Sugiero un compromiso. Se trata de la campaña Mujeres y hombres, acercarnos en la diferencia. Esto nos proponen para discutir:

• Practicar el respeto a toda persona y difundir que nadie se merece sufrir violencia ni discri­­mi­nación a causa de su sexo.

• Promover que mujeres y hombres se reconozcan como seres creativos, seguros de sí mismos y sensibles.

• Relaciones entre sexos libres de humillación y burla.

• Dar a conocer los efectos de la violencia en casa.

• Comunicar que los derechos humanos son para todos.

• Fomentar entre niñas y adultas su reconocimiento como personas sin estereotipos.
• No a los roles rígidos.

• Educación para niños y niñas fomentando respeto, autonomía y goce de los derechos humanos.

• No al rol de “supermujeres”. Sí a la equidad en las tareas domésticas y laborales.

• Reeducarnos para pensar en términos de interdependencia y equidad.

En el proscenio.

Recomiendo leer al jurista Luigi Ferrajoli, feminista italiano, y ver la película Precious, por la dignidad femenina sensiblemente expuesta.