Al emprender un ascenso teniendo como objetivo la cumbre de la montaña, invariablemente el osado y valiente alpinista se asirá de la compañía de alguien que tiene en depósito toda la confianza.

E sto a sabien­das de que presumiblemente dentro se esta compatibilidad se esconden todas las tablas que hacen de esa compañía algo a toda prue­ba… inquebrantable. Por lo menos es lo que el alpinista ha asumido al emprender esta ambiciosa y gratificante empresa.

Conforme se suman los pies sobre el nivel del mar, la marcha se torna extenuante y la acompañante merma el paso, que de buena gana abandonaría de no ser por los ánimos y el apego que el montañista transmite a cada paso.

Así continuarán hasta que tal compañía, segura de no necesitar formar parte de esa empresa, abandona su cometido dejando a su suerte a este valiente que por azares del destino encuentra en su cruzada una sensual, osada y valerosa alpinista que apareciendo como un hada lo salva de caer al abismo y, en igualdad de circunstancias e intereses, logran la perfecta conjunción que los lleva a la culminación de su proyecto.

Lo anterior se hace realidad al enterarme de un caso en el que después de un inicio al parejo, la esposa del protagonista de esta historia mostró paulatinamente su desinterés en seguir adelante en un proyecto de vida en el cual ella formaba la parte más importante. Sin embargo, dicho abandono abarcó todo ámbito… profesional, sentimental y sexual.

Como se suscribe en la metáfora… llegó el momento en el que este valiente y solidario chico no pudo más y soltando mano, se vio forzado a seguir su camino después de una dolorosa e hiriente separación. Con su pequeña hija de por medio, este chico fue blanco de toda clase de calumnias y descalificativos al verse expuesto sin recato por su ex pareja que encendida en cólera, no pudo asimilar que había aparecido la mujer afín a los objetivos y proyectos de su ex marido, por lo tanto y a toda costa tratará de cargar toda la culpa de aquel fracasado matrimonio, sin caer en la cuenta de que ¡tanto el éxito y el fracaso del mismo es cosa de dos!

En esto, chicos, es de suma importancia conocer a la pareja con la que pretenden casarse. No está de más hacer un test de convivencia previo, que aunque las mentirillas apa­re­ce­rán, usted sabrá hacer el balance y tomar la decisión… ¡Le entro o no le entro!