Una mujer iraní, que vive en EU desde hace siete años y prefiere mantenerse en el anonimato, comparte su historia con Publimetro:

Después de un enfrenta­mien­to en el complejo habitacional donde viven mis padres, mi madre –con miedo de preocuparme– hizo prometer a mi pa­dre que no me diría nada. Pero él me envió fotos; era su forma rebelde de hácermelo saber sin faltar a su promesa, pero sé que con ello, también quería decirme que estaban bien.
Eso fue hace una semana y, desde entonces, más de una docena de personas han sido asesi­nadas en la ciudad donde nací. Al iniciar las protestas, he vivido inmersa en los portales de Internet, donde he conseguido imágenes e información que intentan censurar para el mundo.
Les pido a mis amigos de allá, que me mantengan informada y me dicen que en los periódicos locales parecen haber sido rasurados. Que los enfrentamientos brotan por todas partes. Yo cierro los ojos y puedo verlos.
Hace un mes, sólo pensaba en regresar a mi tierra para participar en las elecciones. Me sentí atraída por una sensación de patriotismo e historia. Después de los comicios, cuando las protestas comenzaron, el sentimiento se intensificó excepto ahora, el cual ha sido sustituido por una sensación de impotencia, culpa y preocupación por mi familia y amigos.
Ayer, los teléfonos volvieron a servir y finalmente hablé con mis padres. Hablé primero con mi madre y, esta vez, no pudo más y me dijo todo por lo que había pasado. Aseguró que la molestia tras las elecciones ha crecido en ira, por la forma en que la gente ha sido tratada.
Yo quiero ver cambios en mi tierra, quiero ver a la mujer ser, pensar y sentirse libre. Pero quiero que todo esto suceda pacíficamente, ya, sin más violencia.