Uno de los pocos futbolistas que se ganó el tratamiento de don es, precisamente, Raúl González, deportista único en la historia del Real Madrid.
0tro que se ganó ese tratamiento fue Alfredo di Stéfano. Por otro lado, un problema judicial enfrenta ahora al alcalde de Buenos Aires con su padre el millonario Franco Macri (kirchnerista de hueso colorado). Soy forofo del Real Madrid y del Necaxa, desde que yo jugaba futbol en el equipo mexicano.
Y hablando del Real, desde que llegó Hugo Sánchez casi nunca me perdí un partido de Liga o de la Copa del Rey o de la Copa Europea. Real Madrid tiene una hermosa historia que lo hace único: la suerte de haber contado con futbolistas que supieron marcar trayectoria “con un sello blanco” que los hace inolvidables.
En el caso de Hugo Sánchez, el célebre Pentapichichi (que en Madrid sí es visto como ídolo, situación que nunca sucedió en México o cuando participaba en la Selección nacional), pudo haberse coronado dos veces más como campeón goleador, si no es por aquella lesión que lo dejó postrado casi ocho meses y después de las diferencias que sostuvo con Beenhakker, el cual no lo quería poner a jugar en punta y lo colocaba como medio de contención.
Hoy, tenemos a un Chicharito Hernández, adquisición del Manchester United (que le llena las pupilas a Alex Ferguson). Si lo cuidan, él podrá superar lo hecho por Hugo Sánchez y Rafa Márquez.
Pero volviendo a Raúl González, es uno de esos emblemas que pocas veces encuentra un club o un entrenador. Como se sabe, a Raúl lo empujó Jorge Valdano a la titularidad cuando era aún un chiquillo.
A Zidane también le daría el tratamiento de don Zidane, aunque suene raro. A Pelé quizá, pero a Maradona, no. Éste último está catalogado como un deportista non, pero sus conductas fuera de la cancha lo llevan a muchos dimes y diretes. Ahora, Raúl jugará en Alemania, pero su “alma es blanca” como el Real Madrid.
En otro tema, Mauricio Macri, ex presidente del Boca Juniors de Argentina y amigo del Güero Burillo Azcárraga, es hoy el alcalde de Buenos Aires y también es posible contendiente a la Presidencia argentina en 2011.
El decidió no apelar la orden del Tribunal Federal para continuar con su procesamiento “por un posible delito de asociación ilícita para escuchas ilegales”. Él va a solicitar que el juicio se realice lo más rápido posible. Los kirchneristas le exigen que dimita. Una condena podría llevarle a la cárcel.
El alcalde atraviesa una situación difícil, además de que suma otro drama personal: en la pelea irrumpió su padre, pero no para ponerse a su lado (aunque acepta que su hijo es inocente), ¡sino para defender a los Kirchner!
Y hasta la próxima, ¡abur!












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