El domingo me invitaron a participar como juez en un concurso en una plaza comercial de San Pedro, en Nuevo León. Lo que atestigüé me dio para pensar un buen rato y entonces escribir esto.
Uno a uno fueron subiendo los concursantes a demostrar sus dotes vocales, unos con pocas tablas, otros un poco más experimentados. Y el jurado, conformado por cuatro cantantes y productores, calificábamos su desempeño.
Sin embargo, más allá de lo que nosotros pudiésemos opinar desde un punto de vista técnico, lo que más me sorprendió fue la respuesta del público presente. Hubo concursantes que claramente no tenían nada que hacer en un escenario, y aún así, el público los aplaudía como a grandes artistas. Nada muy lejano de lo que también sucede en los escenarios a nivel profesional.
Y entonces, sorprendida por la reacción de la gente, me encontré preguntándome: ¿Qué espera el público de un artista? Y todavía más profundamente: ¿Qué nos hace sentir admiración por un artista? ¿Qué es lo que vemos en ellos que nos hace seguirlo y aplaudirlo ciegamente a pesar de que es un ser humano más?
Me viene a la mente algo que probablemente pocos han oído. Y aclaro que, al margen de mencionar esto por intereses personales religiosos, mismos que no tengo, lo menciono porque este ejemplo ilustra lo que quiero decir y porque, finalmente, Jesucristo es un personaje histórico que forma parte de nuestra idiosincracia y nuestro bagaje espiritual, heredado o escogido. Él hizo alusión en sus enseñanzas a algo relacionado con la admiración hacia otros. Específicamente mencionó que “la reverencia no es una reacción apropiada en presencia de tus semejantes”.
Y si hemos sido educados en la creencia de que todos somos iguales ante Dios, ¿por qué entonces nosotros hacemos diferencias y creemos, por ejemplo, necesitar “admirar” a un artista? ¿Vemos en él o ella algo que creemos que a nosotros nos falta? No te falta absolutamente nada.
Recuerda siempre que no hay NADA que no puedas ser o tener. Somos seres abundantes y profundamente amorosos. Y el amor, todo lo crea y todo lo puede. Y no necesitas realizarte en alguien o algo más, sólo en ti mismo.













/templates/img/global/5-col-line.jpg)




