Agradezco a todos los que me han enviado sus correos, porque me doy cuenta que somos muchísimos padres que estamos preocupados, pero sobre todo ocupados, en mejorar la relación con nuestros hijos adolescentes.

Esta comunicación nos ayuda a todos a abrir los ojos y ver nuevas alternativas para seguir creciendo en esta labor que se va alimentando día con día y sobre todo, teniendo retroalimentación continua, aprendemos de las experiencias de otros papás y nos podemos echar porras porque poco a poco los vamos sacando adelante.

Algunos puntos importantes que debemos siempre tener en cuenta: Ocupa siempre tu lugar de papá o mamá (recuerda que tiene sus amigos y más por Facebook).

El éxito depende de ti, de decidirte a hacer, atrévete aunque te tropieces, pero inténtalo. Resalta siempre lo positivo y no lo compares, cada individuo es único.

Reconoce su esfuerzo y sus logros. No busques culpables sino soluciones. LEER a tus hijos significa VERLOS, observa sus actitudes y su comunicación silenciosa

Sé lo más concreto posible, no les “eches rollos”; al grano, háblales con calma y aunque te saquen de tus casillas, NO grites, porque automáticamente se bloquean y no te entienden.

Ser un adolescente es un segundo nacimiento y un adiós a la infancia y al apego paterno/materno. Dales la prueba de confianza y responsabilízalos, los harás sentir importantes.
En esta etapa empiezan a buscar el amor y la comprensión en otras personas y las decepciones les pueden afectar muchísimo si no están preparados.

Acuérdate que “al que tiene hambre todo le parece dulce”, y si no encuentran satisfecha su necesidad de amor en su casa, se volcarán en lo que o en quien se lo proporcione.

Es muy importante enseñarlos a amar sin dejarse de amar a sí mismos. “Un hijo es una pregunta que le hacemos al destino”.