No es poco común encontrarse frente a una persona que mostrando su mejor lado sea capaz de meterse en la vida de las personas cuando éstas menos se lo imaginan.

¿Cómo lo logran? Su mejor arma es navegar con bandera de “bonachones” por así decirlo, lentamente se ganan la confianza y cariño de la persona de su interés y al poco tiempo la convierten en una o uno más de su colección.

Una vez logrado lo anterior, se hará parte integral de la rutina diaria, extendiendo el aviso de que usted se encuentra a las puertas de una relación formal, haciéndole pensar seriamente a futuro, forzándole a ser, de cierta forma, leal y fiel a esa entrega sin aparente interés, ¡casi pidiendo la firma de un contrato de exclusividad! Pero él o ella estarán dispuestos a corresponder con la misma moneda? He ahí el dilema, ¡ser o no ser! Así es… ser leal y fiel o no serlo.

Después de quedar al descubierto más de tres situaciones que ponen en entredicho la fidelidad del susodicho, será muy difícil recuperar la confianza que a pulso fue perdida por las clásicas mentiras dichas por este estereotipo de colibrí que, picando de flor en flor, finalmente llega a toparse con pared al encontrarse frente a una bella y decidida mujerona que, sin más ni más, ¡lo manda directito a volar!

Por lo anterior es de vital importancia que desde un principio se hable con la verdad por más desventajosa que ésta pueda ser.

Es verdadera injusticia generar pérdida de tiempo en las personas, haciéndoles creer que las intenciones son serias y dirigidas a una relación formal, siendo que muy probablemente haya tres ó cuatro chicas esperando la visita de este vivales que, utilizando sus habilidades, las engatusará con frases como “quiero que seas solo mía como yo soy sólo de ti”, “eres el amor de mi vida”, “sin ti no podría vivir” y la más usada... “no hay nadie ni habrá alguien más que tú en mi vida”, frases que suenan hermosas al oído de la fémina en turno hasta que al final de la misma el nombre mencionado… no es para nada el de ella…

Así es que chicos, no pidan contratos de exclusividad, si ustedes no son capaces de ofrecer lo mismo; aprendan a llevar una bella amistad llena de confianza y cariño, en lugar de ambicionar una colección de corazones que finalmente terminará por confundirlos sin saber realmente quién es la verdadera dueña de su corazón.