Pensando en lo que hoy es el mundo, sus avances y descubrimientos, qué “hubiera” pasado de no ser que estos hombres emprendedores y exitosos no se “hubieran” encontrado solteros en esos momentos tan importantes para la humanidad.

Quizá algunos de ellos contaron con el apo­yo y completa comprensión de sus inteligentes esposas. Por citar algunos ejemplos de lo que estos hombres habrían escucha­do en el caso de ser casados o estar com­pro­metidos... Benjamín Franklin… ­“¡Ben­ja­­mín! Dejas ese papalote por la paz y te vas a buscar tra­bajo… es el colmo a tu edad y jugando! O… ¿qué hu­biera pasado con Neil Armstrong? “¿Qué? ¡Qué viaje a la Lu­na ni que tus narices! Ya parece habiendo tanto que ha­cer en casa y tú quieres largarte a la Luna…”.

Y Colón... “La Ni­ña, la Pinta y la Santa María… ¿es acaso el nombre de tres lo­quitas o qué? ¡No me ven­gas con el cuento de que irás a ex­plorar si el mun­do es pla­no, eso que te lo crea tu abuela!”.

¿Qué oídos escucharían lo anterior?

¡Es inaceptable pensar que todo esto pudo pasar ante la dictadura de algunas mujeres dominantes! Pues, hoy por hoy, este tipo de represión hace su aparición donde menos se lo imaginan, el gene del reclamo y el chantaje se hace patente y ante la mínima actitud emprendedora surgirán frases como… ¿y por qué no puedo ir yo? ¡Te vas casi toda una semana sin importar que yo te extrañe! ¡No te preocupes…yo me las arreglaré sola!

¡Ah! Y no se les ocurra cambiar sus hábitos alimenticios o ingresar a un gimnasio porque…”Seguramente ya te gustó una de tus compañeritas, ¿verdad? De seguro será una lagartona, pero ni creas que me voy a dejar.

Y así es como muchos de ustedes prefieren postergar sus proyectos de vida ante la amenaza de tener serios problemas con su pareja, esto no indica que les falte carácter ni mucho menos, dado que es natural que siendo inteligentes prefieran llevar la fiesta en paz , ¡pero, ojo! Tampoco se dejen manipular ni chantajear, háganle saber a ellas que si hay deseos de superación es en pro de ambos.

Recuerden que detrás de cada gran hombre hay una mujer comprensiva y solidaria.