Sí, quizá le suene muy burdo o, tal vez, muy insultante para una mujer decente y sí, ¡vaya que lo es!
Pero lamentablemente hasta en las mejores familias o, tal vez, más en ésas que se hacen llamar así, hay mujeres, esposas que obligan a sus maridos o a sus amantes a tener sexo con ellas. En el caso de los esposos, lo hacen a manera de chantaje, de muchas maneras, con reclamos, con llanto, con gritos acusatorios (con o sin razón) de posible infidelidad, conmiserándose.
La verdad es que para ambos debe ser muy lamentable y deleznable tener que hacer el amor con su mujer, si ella ya no le gusta o ya no la quiere.
Y es cuando me pregunto ¿y por qué siguen ahí?, y la respuesta más común: “¡Por mis hijos!”, y bueno en una de esas exigencias a tener sexo con su esposa a la que ya no aman, se pueden llevar la sorpresa no esperada de volverla a embarazar y cada día será más difícil que se desprendan de ese hogar, que ya no es tal, porque ya dejó de existir el amor y las ausencias del marido cada día se hacen mas recurrentes.
Pregunto nuevamente ¿por qué y para qué vivir así? Ambos se hacen daño y lastiman a los hijos porque ellos se dan cuenta de que ya no hay amor, pero ése es otro cantar; el asunto aquí es que los hombres tengan el estómago de acostarse con su mujer y no poder besarla, ni abrazarla ni sentir su respiración... y ella, qué ganas de no sentir nada, de tener a su hombre, pero no tenerlo, darse cuenta de que todo es fingido.
¡No, mujeres! ¡No se traten así! Ni tampoco permitan que su hombre las desprecie.
En el caso de una mujer con un amante, cuando él ya no quiere seguir con ella, igual existe el chantaje, pero sobre todo la amenaza de quitarle todo lo que le ha dado, cosas materiales e, incluso, el trabajo, si no cumple con ella…
En concreto, ni ustedes, chicos, deben caer en la penosa necesidad de cumplir a la fuerza y ni ustedes, chicas, hagan que ellos tengan que fingir cariño, que como bien reza el dicho… “a la fuerza ni los zapatos entran”.












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