Sin duda, alguno de estos tipos de personalidades te recordará a algún familiar, amigo, o representa lo que vive tu hijo o hija.

Puercoespín: adolescente que siempre está irritable, de mal humor, hipersensible y rechaza todo menos a sus amigos. Hay que darle su espacio y que no sienta que estás demasiado cerca, respétalo.

Morsa: es el que siempre tiene flojera, duerme mucho y ve la tele todo el día. Los adolescentes morsas se vuelven nocturnos.

Corrector: todo el tiempo te corrige, te trata como tonta, se avergüenza de ti (siempre es mucho más notoria esa actitud con la mamá que con el papá). Normalmente es un adolescente que tiene muy poca tolerancia y que pide a gritos separarse de sus padres.

Gilligan: es despistado, todo se le olvida, todo lo pierde, es torpe y se hace bolas solo. Déjalo que aprenda, no estés detrás todo el tiempo.

Esquimal: se refugia en su iglú, es muy celoso de su privacidad. Su defensa es aislarse y normalmente no expresa lo que siente. Tiene “su cueva”.

El Bungee Jumper: es intenso, no mide el peligro y se siente omnipotente. Lo ideal es que haga muchísimo deporte para que desfogue su exceso de energía, porque si no, son los típicos a los que les llama mucho la atención el alcohol y las drogas.

Princesa Ofendida: todo es drama para ella, es hipersensible, te castiga con su indiferencia; se siente superior a los demás. La raíz de esta actitud es su sensibilidad a la crítica. Evita que se sienta criticada.

Astronauta: vive en la luna y es una persona muy ineficiente. Es el típico que reprueba miles de materias; esto es pasajero, no permanente.

Mayate: le echa muchas ganas a todo, pero al ser inconstante e ineficiente, no puede conseguir que las cosas le salgan bien.

Buscapleitos: está enojado con la vida, todo lo toma como ofensa, siempre tiene conflicto con alguien; vigila para que nadie lo ofenda.

Chilindrina: hace berrinches como si tuviera dos años. Muy demandante, sus problemas son lo único importante en la vida y la mayor parte de sus conductas son inmaduras.

Volcán: explota sin aviso alguno, después se calma y se extraña de sus propios arranques.