Hace poco me chocaron. El culpable del asunto bajó de su auto, se instaló a mi lado, me insultó cuanto pudo y gritaba emocionado que “él era muy importante”. Soy bióloga y me fascina el estudio de la conducta animal, por lo que la escena me recordó a los machos que necesitan asegurar su importancia con gruñidos.

Poco le faltó para golpearse el pecho como un gorila. Esas demostraciones de violencia son desagradables para nuestra especie que, supuestamente, tiene la capacidad del lenguaje para dirimir diferencias. La experiencia me dejó pensando sobre nuestras conductas de manejo.

¿Tiene sentido portarse agresivo cuando se maneja? Las investigaciones científicas al respecto, señalan que no. Un experimento inglés invitó a conductores agresivos que debían llegar a una meta rompiendo todas las reglas de tránsito posibles. En cambio, otro grupo debía respetar todas las reglas.

Los acelerados llegaron apenas diez minutos antes que los demás, pero durante el trayecto se expusieron a muchos accidentes y fueron groseros con todos. Además, los conductores agresivos se mostraban muy estresados, y por diez minutos no vale la pena.

Otra conducta mientras manejamos, últimamente de moda, consiste en usar teléfonos o mandar mensajes de texto. Se demostró que un conductor que atiende el celular mientras maneja tiene cuatro veces más probabilidades de chocar.

Les comparto estos datos para que reflexionemos sobre nuestras conductas de manejo y evitemos accidentes; pero si de todos modos chocan, tratemos al menos de mantener la decencia.