Ni lo intente, la Suprema Corte de Justicia acaba de aprobar una ley que castiga a los hombres que las obligan a tener sexo.

Un amable lector me preguntó: “¿Qué piensas de que la Suprema Corte de Justicia aprobó 25 años de cárcel para aquéllos que obliguen a su esposa a tener sexo?”. “Si ella te denuncia, vas a pasar todos estos años encerrado; creo que es una resolución demasiado violenta, ¿me vuelvo a casar ante este posible problema?”, preguntó.

A lo que le contesté lo siguiente: te lo voy a poner de otra manera, hace algún tiempo una amiga me comentó que tenía que viajar de inmediato para alcanzar a su esposo y “cumplirle”. Sorprendida le cuestioné: “¿Cumplirle qué?”.

“¡Pues sexualmente!”, me contestó ella; “hace un mes que no nos vemos, y como está de viaje por su trabajo, pues ni modo, me tengo que ir, aunque no sabes el sacrificio que tengo que hacer, no lo soporto”.

‘“¿O sea, cómo?”, le pregunté nuevamente, “¿te vas a prostituir con tu marido?”.
“¡Bueno”, me dijo, “pues, es mi esposo, qué quieres que haga, si se enoja, me va a dejar de dar dinero para la casa y mis hijos, no me queda de otra”.

Bueno, no entendí o, más bien, no comprendí, como hay mujeres que se ven obligadas a “hacerlo” con su marido, so pena de perder las canonjías económicas que tienen, a pesar de que el hombre le es repulsivo o simplemente ya no lo quieren. Y yo preguntaría, ¿quién es más pueril?, ella por aceptarlo o él por obligarla, y mejor aún, ¿sabrá el hombre que su esposa ya no quiere nada con él?, fue lo suficientemente sincera y corrió el riesgo de decírselo.

Como quiera que sea, las leyes ahora serán duras para ellos, tengan o no la razón. Cualquier mujer podrá acusar a su marido de abusar de ella y eso me parece justo, si fuera verdad. Pero también en caso de que así sea, ¿por qué antes de que ocurra una desgracia, ellas no toman la iniciativa del divorcio? ¿Por qué esperar a que la maltraten física o psicológicamente? ¿Qué pasará ahora? ¿En verdad lo van a denunciar o se van a aguantar?

Y ustedes, señores, ¿no les parece deleznable y humillante obligar a esa mujer a tener sexo por la fuerza sabiendo que ya no le gusta?

Creo que aquí el tema psicológico debería ser más demandante, que la cuestión legal por sí misma, ¿no creen? Pero, sobre todo, ojalá las autoridades sean muy cuidadosas de no caer en injusticias, como hasta hoy lo hacen con los divorcios donde los “desgraciados” siempre son los hombres.