Un preso condenado por violación que cumple condena en una cárcel de Cataluña, España, aceptó recibir un tratamiento con fármacos para controlar sus impulsos sexuales antes de quedar en libertad.

La castración química consiste en una serie de inyecciones que disminuyen la producción de testosterona. En México se busca revivir una propuesta de castración química para los violadores que fue presentada en  la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en el 2007.