Parece cosa de una caricatura de Bugs Bunny, pero es real. El fuego baila y su reacción ante el sonido es tan “humana” que sus movimientos dependen, literalmente, del ritmo y la intensidad de la música.

El fenómeno se estudia desde hace tiempo pero no deja de ser sorprendente a los ojos de quienes lo desconocen. Se trata de un experimento que permite visualizar las ondas sonoras en el fuego y que se hace a través del llamado “Tubo de Rubens”.

Al tubo se le hace una hilera de orificios y se le inyecta gas propano. Se enciende para que las flamas uniformes salgan y luego se coloca la bocina de un aparto de sonido en una de las entradas.  El resultado es un ballet impresionante de llamas que danzan, literalmente, al “son que les tocan”.

Como en todos los programas infantiles, se recomienda practicar estos experimentos en casa, pero si alguien quiere intentarlo, Acustic A Web, tiene un diagrama muy claro.