Desde hace 18 años, Juan Pablo Meza Vargas va a La Quebrada de Acapulco, Guerrero a saciar la curiosidad de quienes admiran la valentía de lanzarse al mar sin tener el entrenamiento de un clavadista profesional.

Después de trepar la formación rocosa guerrerense sin ninguna protección y orar frente a un altar a la Virgen de Guadalupe, el momento más pleno para Juan es sentir la adrenalina de emprender el vuelo hacia las olas "y salir con bien".

El hombre de 32 años responde a Publimetro, con una sonrisa, que le emociona recibir el aplauso de los turistas que acuden a verlo y a tomarse fotos cuando sale del mar con sus compañeros.