La Liga de Fútbol de Lencería, o LFL por sus siglas en inglés, que nació hace seis años como resultado de anuncios publicitarios durante el Súper Tazón (superbowl) realizará su séptima final el próximo domingo durante el medio tiempo del partido estelar entre Indianápolis y Nuevo Orléans.

Los partidos de la LFL se disputan en una cancha de 50 yardas, o 45 metros, sin postes para goles de campo. El partido consiste de 14 jugadoras, siete por equipo, que se taclean como jugadores reales y anotan touchdowns. En realidad todo es muy similar al fútbol americano normal, ya que se usan cascos, hombreras, protectores de dientes y rodilleras, con la excepción de tratarse de jovencitas uniformadas en lencería con coquetos encajes y ligeros.

La liga está conformada por 10 equipos que están divididos en dos conferencias, Este y Oeste, y los equipos tienen nombres sensuales, como Miami Caliente, Philadelphia Passion o Dallas Desire, entre otros.

La semifinal de la LFL será jugada está semana entre Los Ángeles y Dallas por la supremacía del Oeste, y entre Miami y Chicago por el título del Este, para decidir quienes serán los dos equipos finalistas en esta carrera que se disputarán por el preciado trofeo el próximo 7 de febrero.