En un ambiente lleno de energía, sonrisas y muchas historias que inspiran, Mazda de México celebró el primer aniversario de su programa de responsabilidad social Mazda Kokoro.
La cita fue en sus oficinas corporativas en Santa Fe, en la CDMX, donde representantes de 18 asociaciones aliadas compartieron testimonios que dejaron claro que, cuando una empresa decide poner el corazón al centro, los resultados se sienten y se viven.

Mazda Kokoro —Kokoro significa corazón en japonés y su logotipo está inspirado en el icónico motor rotativo de la marca— nació en 2025 con un objetivo claro, ser un motor de cambio para la niñez mexicana y facilitar el acceso a cuatro derechos fundamentales: Derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo; Derecho a la salud; Derecho al descanso y al esparcimiento y el Derecho a la educación.
Así lo que comenzó como una meta de más de 20 millones de pesos, hoy se traduce en una cifra que habla por sí sola: 41 millones 804 mil 700 pesos donados en su primer año.

“Estamos muy felices de mostrarles lo que hemos logrado. Los corazones que hemos tocado y las vidas de miles de niñas y niños que han sido transformadas”, compartió Lorena Marín y Kall, directora de Comunicación, Relaciones Públicas y Responsabilidad Social de Mazda México, al hacer una recapitulación del programa.
La mecánica es tan sencilla como poderosa ya que por cada auto nuevo vendido, el distribuidor dona 100 pesos y Mazda de México iguala la cantidad.
Además, por cada servicio de mantenimiento, también hay una aportación que se duplica.
Una fórmula donde cada volante entregado y cada visita al taller se convierten en oportunidades reales para la infancia.

Testimonios y experiencias
En su primer año, Mazda Kokoro benefició a más de 32 mil niñas y niños, logrando un Impacto indirecto en 160 mil personas, presencia en 17 estados, lo que representa 53% del territorio nacional y 18 asociaciones beneficiadas.
Además, se reportó que por cada peso donado se generaron 2.5 pesos de retorno social, lo que proyecta más de 100 millones de pesos en valor social.
Pero más allá de los números, lo más inspirador del evento fueron las historias.
“México necesita mucho de todos y una empresa como Mazda quiere y quería retribuirle a la sociedad lo mucho que nos ha dado en 20 años de tener presencia en el país y por ello, decidimos lanzar este proyecto de responsabilidad social, Mazda Kokoro, que es apoyar a la niñez en México porque es la que tiene que empujar a la sociedad y la que tiene el futuro en sus manos”.
— Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México y director de Nuevos Mercados en América Latina.
Niñas y niños en contextos de alta vulnerabilidad hoy tienen acceso a alimentación nutritiva, entornos más seguros y proyectos como huertos escolares que fortalecen su desarrollo y sentido de comunidad.
Santos, de 10 años, compartió cómo cuidar el huerto de su escuela no solo le enseña responsabilidad, también le permite soñar en grande.
Su testimonio fue un recordatorio de que sembrar oportunidades también cultiva esperanza.

En el derecho a la salud, el programa ha permitido que niñas y niños continúen tratamientos médicos, cuenten con alojamiento seguro durante sus procesos y reciban prótesis o tecnologías de asistencia que impulsan su desarrollo.
Luis Enrique, joven beneficiario de 19 años, relató su experiencia tras enfrentar leucemia.
Gracias al acompañamiento y a alianzas con asociaciones especializadas, pudo seguir adelante con su tratamiento y proyectar su futuro con optimismo. Historias que hablan de resiliencia, acompañamiento y vida.

En cuanto al Derecho al descanso y al esparcimiento, Mazda Kokoro también entendió que la felicidad es parte esencial del bienestar.
Niñas y niños con enfermedades complejas o en situaciones adversas pudieron vivir experiencias que les devolvieron momentos de juego y alegría como visitas a museos, encuentros deportivos o viajes en avión por primera vez.
Sofía, de nueve años, cumplió el sueño de volar. Una experiencia que, como se mencionó en el evento, no solo es un viaje físico, sino emocional.
“Esta alianza nos ha ayudado a impactar a más niños, llegar a más personas, cumplir más sueños, dar más prótesis o comida. Todos los días vemos muchas necesidades en los hospitales y para nosotros esta colaboración significa soñar más en grande”.
— Andrés Martínez, presidente de Dr. Sonrisas
Por último, en el derecho a la educación, el impacto incluyó continuidad escolar, mejoras en aulas y capacitación docente.
A esto se suma Kokoro Becas, donde socios como Interesse, Autofinanciamiento Mazda, HDI Seguros, Quálitas y Seguros Atlas donaron en conjunto dos millones de pesos para impulsar una beca universitaria en el Tecnológico de Monterrey, además de apoyar programas alimentarios y centros comunitarios.

Moviendo montañas
El programa no se quedó solo en lo económico. A través de Kokoro en Acción, 709 colaboradores donaron su tiempo y talento para beneficiar a mil 709 niñas y niños.
Hubo visitas al Papalote Museo del Niño, participación en experiencias deportivas en la Arena Ciudad de México, el tradicional Santa Project, y apoyo logístico con la Mazda BT-50 para la construcción de 88 viviendas en colaboración con TECHO, además del traslado de millones de juguetes en iniciativas solidarias.
Los llamados Kokoro Keepers se convirtieron en embajadores del programa, demostrando que la responsabilidad social también se vive desde adentro.

Gran satisfacción
Durante su intervención, Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México y director de Nuevos Mercados en América Latina, destacó algunos logros importantes.
“En 2025 vendimos 107 mil 004 autos, los cuales representaron 107 mil 004 formas de ayudar”.
El año pasado fue el de mayores ventas en la historia de la marca en el país y ese éxito comercial se tradujo directamente en impacto social.
Barbeyto fue claro al señalar que el monto recaudado es solo el punto de partida. Lo verdaderamente importante es el valor generado.
“Más de 100 millones de pesos se proyectan de ingreso social en esta inversión”, explicó, al referirse al impacto económico tangible que representa el acceso a educación, salud, alimentación, prótesis y experiencias recreativas.

Pero más allá de los datos, su mensaje fue profundamente humano, al señalar que ayudar no es un extra sino lo que realmente llena.
“Cuando hacemos que una maquinaria como Mazda se mueva en pro de ayudar a la gente, eso es lo que verdaderamente nos nutre como seres humanos”.
También Miguel Barbeyto anunció que en 2026 la planta de Salamanca, Guanajuato, se sumará al programa con donativos por cada vehículo fabricado —Mazda2, Mazda3, Mazda CX-3 y Mazda CX-30— lo que significa que cada unidad producida en México y que circule en cualquier parte del mundo contribuirá a mejorar la calidad de vida de la niñez mexicana.
“Esto es solo el inicio”, afirmó, agradeciendo a distribuidores, socios de negocio, asociaciones y colaboradores. Asimismo reiteró que cuando uno más uno se suma con propósito, el resultado no es dos sino exponencial.
Y así quedó claro que Mazda Kokoro no es solo un programa, es una apuesta a largo plazo por la infancia, por la dignidad y por un país donde cada niña y niño pueda ejercer plenamente sus derechos.



