Después de las recientes acciones militares de Estados Unidos en Venezuela, una pregunta que ha surgido en redes sociales y medios es si la FIFA podría cancelar o mover la sede del Mundial de Futbol 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá entre junio y julio de este año.
En redes sociales la situación política ha generado mucho eco y desconcierto entre los aficionados, quienes ya se preguntan si deben descartar su viaje a la nación americana para disfrutar del Mundial tras un ajuste que pudiera existir por parte de la FIFA tras los eventos de esta madrigada.
Sin embargo, no existe ninguna declaración oficial de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) que confirme que el Mundial esté en peligro o que Estados Unidos vaya a perder su condición de país anfitrión. El calendario y la organización del torneo siguen tal como estaban planeados.
Expertos en deporte internacional señalan que, aunque el impacto político y diplomático de la crisis venezolana puede generar debate, las reglas de la FIFA no contemplan sanciones automáticas por acciones militares de un país sede. Las únicas sanciones que ha habido en la historia reciente, como la suspensión de Rusia en 2022, han sido por interferencia en federaciones nacionales o conflictos que afectaron directamente la seguridad de las competiciones.

Lo que sí ha habido son llamados de organizaciones de derechos humanos para que la FIFA y los países anfitriones garanticen un ambiente seguro, libre de discriminación y con acceso para aficionados y profesionales de todo el mundo, especialmente en medio de políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos.
Por ahora, los aficionados y seguidores del futbol mundial pueden seguir planeando su asistencia al torneo con la certeza de que, según las autoridades y especialistas, el Mundial 2026 se jugará tal como está programado.
