A días del inicio del Clausura 2026, el Club América atraviesa un panorama complejo que contrasta con las expectativas generadas tras torneos recientes.
La directiva azulcrema no ha logrado reforzar la plantilla como se esperaba y gran parte del conflicto radica en la falta de plazas para futbolistas extranjeros, situación que ha frenado movimientos en el mercado y generado tensiones internas en Coapa.
Tensión con Lichnovsky
El conjunto dirigido por André Jardine aún mantiene en su plantel a varios elementos que ya no entran en el proyecto deportivo. Uno de los casos más delicados es el del defensor chileno Igor Lichnovsky, con quien la relación estaría completamente rota.
El cuerpo técnico no lo considera para el nuevo semestre, pero su permanencia contractual ha complicado la planeación, provocando un bloqueo administrativo que afecta directamente las altas.
De acuerdo con información del periodista León Lecanda, de ESPN, el zaguero sudamericano rechazó ofertas para salir del club, tanto hacia Pachuca como a la MLS, decisiones que endurecieron la postura de la institución. Además, el central tampoco aceptó reducir su salario para mantenerse en el plantel, lo que terminó por colmar la paciencia de la dirigencia americanista.
Ante este escenario, la directiva tomó la determinación de no registrarlo para el Clausura 2026. Lichnovsky sería el sacrificado con el objetivo de liberar una plaza de No Formado en México y permitir la inscripción del único refuerzo confirmado hasta ahora, el brasileño Rodrigo Dourado, quien llega como apuesta clave para el equilibrio en el medio campo.
Quieren rescindir su contrato
El problema de fondo es que Igor tiene contrato vigente hasta el verano de 2027, por lo que su salida no es sencilla. Frente a la negativa del futbolista para aceptar un préstamo o ajustar sus percepciones económicas, América analiza la rescisión de contrato, aunque esta vía implicaría desembolsar una suma considerable debido al elevado salario que percibe el chileno. Un costo que abre el debate sobre si el club está dispuesto a pagar caro para destrabar un proyecto que hoy luce más trabado que fortalecido.
