El FC Barcelona ha dado un golpe de autoridad en la Supercopa de España 2026, reafirmando su intención de defender el título con una actuación histórica en el King Abdullah Sports City Stadium. En una noche donde la efectividad se encontró con la fluidez técnica, el conjunto catalán goleó 5-0 al Athletic Club, asegurando su lugar en la gran final tras una exhibición que dejó sin respuestas al equipo de los leones.
Desde el pitazo inicial, el Barcelona impuso sus condiciones en el terreno de juego de Yeda. Aunque los primeros minutos mostraron a un Athletic intentando cerrar espacios, la resistencia de los dirigidos por Ernesto Valverde se desmoronó rápidamente bajo la presión constante de los culés.
El marcador se abrió al minuto 22, cuando Ferran Torres aprovechó un intento de disparo de Fermín López que terminó convirtiéndose en una asistencia; Ferran remató con precisión para poner el 1-0. Este gol fue el catalizador de una lluvia de anotaciones, ya que el Barcelona anotó cuatro goles en apenas 15 minutos durante la primera mitad.
Al minuto 30, Raphinha envió un centro retrasado que Fermín López conectó con la zurda para batir a Unai Simón. Solo cuatro minutos después, al 34′, el joven Roony Bardghji realizó una serie de regates dentro del área y disparó; aunque Simón llegó a tocar el balón, no pudo evitar que se escurriera al fondo de la red para el 3-0.
La pesadilla para los de Bilbao continuó al 38′, cuando Raphinha ingresó por la banda izquierda y clavó un zurdazo en el ángulo del primer poste, cerrando el primer tiempo con un humillante 4-0.
En el complemento, el Barcelona no bajó la guardia. Al minuto 52, tras un rechace de Unai Simón que Roony no pudo capitalizar de inmediato, el balón le quedó a Raphinha, quien simplemente empujó el esférico para firmar su doblete y el 5-0 definitivo. A partir de ese momento, el ritmo del encuentro descendió debido a la comodidad de los culés y la situación de Bilbao, esto a pesar del ingreso de figuras como Lamine Yamal, Dani Olmo y Marcus Rashford por parte del Barcelona.
La diferencia en el marcador fue un reflejo fiel de la superioridad táctica plasmada por Hansi Flick. El Barcelona utilizó un esquema 4-2-3-1 que funcionó con una sincronía envidiable, logrando una posesión abrumadora del 79.6% frente al escaso 20.4% del Athletic. Esta tenencia no fue pasiva; el equipo movió el balón de un lado a otro con velocidad, ensanchando el campo y obligando a los leones a correr siempre tras la pelota.
Asimismo, podemos señalar la clave de su juego en la movilidad de la línea de tres mediapuntas (Raphinha, Fermín y Roony), quienes intercambiaron posiciones constantemente, generando confusión en la zaga defensiva. En contraste, el Athletic sufría para generar peligro, acumulando solo 3 tiros a gol frente a los 7 del Barcelona, los blaugranas jugaron prácticamente todo el segundo tiempo en la mitad del campo rival, manejando los tiempos a su antojo.
La incapacidad del Athletic para presionar la salida de sus rivales les permitió a los culés controlar el ritmo del partido sin contratiempos, convirtiendo la semifinal en una pesadilla para los de Bilbao.
Con este resultado, el Barcelona espera al ganador del derbi madrileño entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid para disputar la final. La contundencia mostrada en Arabia Saudita no solo es un mensaje para sus rivales directos, sino también una validación del proyecto táctico actual, donde incluso los suplentes mantienen un nivel de dominio absoluto sobre el campo.
