Los recientes hechos de violencia registrados en el estadio Jalisco encendieron las alarmas en torno a la organización del Mundial 2026 en Guadalajara, una de las sedes confirmadas para el torneo que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.
La preocupación se intensificó luego de los asesinatos del empresario Alberto Prieto, ocurrido en Zapopan, y de Adrián Corona, en Puerto Vallarta, sucesos que, aunque no están directamente ligados al futbol, han vuelto a colocar el tema de la seguridad en el centro del debate público y deportivo.
FIFA cuestionó a México sobre medidas de seguridad
De acuerdo con el periodista Carlos Ponce de León, la FIFA habría enviado una carta a los organizadores del Mundial en México con una serie de preguntas formales relacionadas con la seguridad en Guadalajara.
En dicho documento, el organismo rector del futbol mundial expresaría su inquietud por el contexto actual y habría solicitado detalles puntuales sobre las medidas que se implementarán para garantizar la integridad de jugadores, cuerpos técnicos, aficionados, patrocinadores y personal operativo durante la Copa del Mundo.

¿Se tambalea la sede?
La misiva, según estas versiones, buscaría conocer a fondo los protocolos de prevención, la coordinación con autoridades locales, estatales y federales, así como los planes de reacción ante cualquier eventualidad. En caso de que las respuestas no resulten convincentes para la FIFA, la sede de Guadalajara podría estar en riesgo, un escenario que ya genera inquietud entre autoridades y organizadores.
Este contexto se vuelve aún más sensible si se considera que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado públicamente con retirar sedes mundialistas a ciudades como San Francisco, Seattle o Boston, argumentando una falta de garantías en materia de seguridad. No obstante, más allá de las presiones políticas, será la FIFA quien tenga la última palabra en cualquiera de los casos.
A poco más de un año del arranque del Mundial 2026, el mensaje parece claro: la seguridad será un factor determinante y ninguna sede, por histórica o emblemática que sea, tiene su lugar asegurado si no cumple con los estándares exigidos por el máximo organismo del futbol.
