Carlos Acaraz arrancó con el pie derecho el 2026, después de que logró un imponente triunfo en su debut en el Abierto de Australia, el primer Grand Slam del año. El tenista español inició su participación en Melbourne con una actuación convincente que reforzó las expectativas puestas sobre su desempeño en el certamen y dejó claro que llegó preparado para asumir el reto desde la primera ronda.
Triunfo dominante
En su presentación inicial, el murciano se enfrentó al australiano Adam Walton, quien contó con el respaldo del público local. El encuentro concluyó con un marcador de 6-3, 7-6(2) y 6-2 a favor del número uno del mundo, tras poco más de dos horas de actividad.
El duelo se disputó en una de las canchas principales de Melbourne Park, escenario que albergó un choque marcado por la intensidad y el control del español en los momentos determinantes.
El partido comenzó con dominio de Alcaraz, quien logró un quiebre temprano para encaminar el primer set. Durante el segundo parcial, Walton elevó su rendimiento y llevó la definición hasta el tie break, instancia en la que el español mostró solidez mental y precisión para inclinar la balanza.
En la tercera manga, el desgaste físico del australiano fue evidente y permitió que el español cerrara el compromiso con autoridad, sin ceder oportunidades innecesarias.
¿Quién será su próximo rival?
Tras este resultado, Carlos Alcaraz avanzó a la siguiente ronda del Australian Open, donde se medirá ante el alemán Yannick Hanfmann. El teutón representa un desafío distinto, aunque el español parte como favorito por su experiencia y regularidad en torneos de esta magnitud.
El cierre de esta victoria refuerza la intención de Carlos Alcaraz de mantenerse firme como el sembrado número uno y de ir con todo en Melbourne. Su objetivo es conquistar el título a toda costa, no solo para frenar el posible tricampeonato de Jannik Sinner, sino también para completar su colección de Grand Slams, ya que el Abierto de Australia es el único grande que aún falta en su palmarés.
