Los Patriotas de Nueva Inglaterra sellaron su boleto a la final de la Conferencia Americana de la NFL tras imponerse 28-16 a Houston Texans, en duelo correspondiente a la ronda divisional de los playoffs que se disputó en el Gillette Stadium.
Localía y clima, aliados de Pats
La escuadra de Massachusetts mostró carácter desde el arranque, aprovechó el respaldo de su afición y dio un paso firme rumbo a una instancia que históricamente le resulta familiar dentro del futbol americano profesional.
El conjunto local hizo valer la localía y se adaptó de mejor manera a las complejas condiciones climatológicas que azotaron Foxborough. Desde el primer cuarto tomó el control del encuentro gracias a una anotación terrestre de Demario Douglas, quien encontró un hueco clave en la defensiva rival para abrir el marcador por tierra y definir el rumbo del enfrentamiento, generando confianza entre sus compañeros y presión temprana sobre el rival.
La franquicia de Houston respondió en el inicio del segundo episodio y consiguió darle la vuelta al marcador por algunos minutos, encendiendo la intensidad del compromiso. Sin embargo, Nueva Inglaterra ajustó líneas, recuperó el dominio del balón y volvió a imponer su ritmo, demostrando mayor capacidad de adaptación ante el frío y el viento, factores que terminaron influyendo en el desarrollo del partido.
El pase decisivo a Boutte que sentenció el partido
Drake Maye, mariscal de campo de los Pats, no mostró síntomas de novatez y estuvo a la altura de las exigencias de este vibrante choque. El pasador firmó una actuación sólida al lanzar tres envíos de touchdown, destacando uno de más de 40 yardas dirigido a Kayshon Boutte, quien realizó una recepción magistral dentro de la zona de anotación. Esa jugada, concretada al arranque del último cuarto, amplió la ventaja y terminó por quebrar cualquier intento de reacción por parte de Texans.
Buscan volver al SB tras casi una década
Ahora, los Patriotas disputarán la final de la AFC, instancia en la que se medirán ante los Broncos de Denver el próximo domingo 25 de enero. El objetivo es claro: acceder al Super Bowl LX y poner fin a una sequía de siete años sin levantar el codiciado Vince Lombardi, un desafío que revive la ilusión de una organización acostumbrada a pelear en lo más alto de la NFL.
